

Biblioteca Jose Vasconcelos - Concurso Nacional -
En colaboración con: Arq. Eleazar Guzmán, Arq. Ricardo Pita, Arq. Pedro Talavera
2003
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La biblioteca ha sido interpretada como un bloque sólido de información, como un depósito de todas las formas de memoria: libros, revistas, periódicos, fotografías, microfichas, grabaciones, bases de datos, discos y disquetes, etc. Generar densidad, fricciones, proximidades, tensiones, intermediaciones, filtraciones, identidades y animar lo borroso en un programa incorporado en un solo contenedor, un cubo de 60 x 60 x 30 metros.
Los problemas se han sobrepuesto e forma continua en este gran deposito. El Cubo, una gran maquina abstracta, se convierte en edificio a través de una espiral continua, plano de inmanencia que conecta plataformas programáticas continuamente, como un gran mobius.
El vació urbano, donde se asienta el cubo platónico, único, gran lámpara nocturna, transparente, translucido, a veces opaco, misterioso, revelador y mudo enfrenta el vació como única respuesta. Los apoyos programáticos son la creación de la diferencia, planos plegados, erosiones y hundimientos hacen el reverso de la maquina cúbica.
El diseño del paisaje urbano recupera un espacio degradado como escenario de la ciudad. Ante la falta de caracterización, el primer objetivo ha sido redefinir el sitio, recurriendo a un código de signos que alude a la multiplicidad de imágenes acumuladas de la ciudad, generando una topografía ficticia sobre la que se eleva la biblioteca y sus servicios, una “topografía social”. Para dotar de contenido este “nuevo vació”, se asigna un destacado protagonismo a la topografía del nuevo suelo, surcado por líneas de diversos pavimentos y colores recogiendo la memoria del sitio e introduciendo agua, haciendo un vació sorprendente.
caja de resonancia magnetica hospital del prado

















PABELLÓN DE MÉXICO EN
2644155972
Colaboradores: Arq. Livio Santini
Arq. Gonzalo Lara
El complejo entramado nacional y global en que se inserta el proceso de concepción de un pabellón para una exposición universal como un espacio temporal en que se capture y transmita la esencia de un país por medio de la representación y rescate de su historia en el presente, asumiendo las acciones y retos que enfrentamos en busca de un futuro de vida mejor, se presenta como un verdadero reto creativo, conceptual y estructural frente a las circunstancias actuales del mundo en todos escenarios, económico, político, ecológico, de seguridad social, e identidad cultural.
Buscando ofrecer un espacio funcional y simbólico de profundo anclaje histórico y cultural pero que a su vez se presente como una dinámica apropiación y adaptación a las necesidades que impone la realidad contemporánea, esta propuesta de concepción, exposición y recorrido para la realización del Pabellón de México en 
1.La plaza
El origen: la ciudad lacustre
La esencia del pabellón ancla su origen en la traza urbana de Tenochtitlan, cuya esencia documental retoma de un folio del Códice Mendocino (ca 1540) donde se representa el glifo legendario-fundacional de México al centro del Anahuac. Habitar el corazón del Anahuac —que en náhuatl significa mundo, o Tierra rodeada por los mares— situaba así la supremacía de la cultura mexica sobre los pueblos vecinos. En su interpretación mitológica y etimológica, la fundación prehispánica coloca a la antigua ciudad como ‘centro del mundo’ y será así representada y valorada la capital mexica en diversos documentos históricos posteriores a la conquista. Tenochtitlan el lugar donde confluyen todas las corrientes de agua que atraviesan el Anahuac, funda su asentamiento en el año de 1325 abriendo sobre al tierra una primera plaza; en torno a ella, la civilización reinante. Desde la plaza se tienden cuatro calzadas elevadas sobre el nivel del lago replicando el orden cardinal del mundo natural y celeste. El suceder de la traza urbana se ira articulando así entre asentamientos conectados por calzadas y canales.
La plaza central que daría origen al centro ceremonial de la ciudad prehispánica y sobre el cual se construiría la plaza colonial con sus nuevos centros de poder, es recatada como el principal núcleo de fuerza que articula el pabellón y sus recorridos. Partiendo de su centro se retoman histórica y estructuralmente los cuatro ejes principales de la traza de Tenochtitlán como fundamento originario de la ciudad de México. Centrando su propuesta en la interrelación fundacional entre la arquitectura y el medio ambiente, el pabellón rescata y reformula elementos urbanos prehispánicos como los canales y las calzadas alzadas para articular sobre ellos los recorridos. La recuperación de la chinampa —como ancestral entramado ecológico de cultivo de alta productividad— conformará un jardín botánico con especies representativas de la flora del país; favoreciendo aquellas propias la región Norte de México siendo que esta región mantiene solamente un grado de diferencia con el paralelo que sitúa a la ciudad de Shanghai. La estructura tradicional del mercado prehispánico y sus derivas hasta la época actual también se recupera en la instalación de puestos móviles que se desplazarán por la plaza para habitar sus distintas áreas alojando entre su red la tienda de artículos promocionales. Por su parte, el restaurante rescata en la integración de sus mesas los registros de relación con el espacio transitable aprendido de los tradicionales portales propios de las ciudades coloniales o en los zócalos y plazas públicas del bajío.
La dinámica configuración de todos estos elementos potencia la posibilidad de coexistencia entre las necesidades y el fluido transitar de la vida urbana actual en equilibrado dialogar con el entorno natural. Po ello, el rescate de la plaza como alma urbana y comunitaria es el centro de las actividades que componen el programa interno del pabellón, pero también será el elemento vivo y extendido que permita su integración al espacio público frente a él, fuera de él, pero siempre invitado, ofrecida su continuidad espacial al visitante extranjero como primer ofrecimiento de hospitalidad.
2. El cuerpo
Desarrollo: México a 200 años de independencia
Evocando la circulación de la ciudad prehispánica sobre calzadas elevadas, el recorrido de la muestra inicia con una rampa continuada que nace del centro de la plaza —principal espacio comunitario del pabellón, ofreciendo al visitante un recorrido suspendido ascendente que culminará en el cuerpo principal del espacio de exposición. La rampa que recorre el espacio del pabellón atravesando su verticalidad en distintas direcciones, se conforma como una cinta continua que compartirá con el visitante una lectura dinámica sobre los orígenes histórico-culturales de México, enfatizando el desarrollo de su proceso en conformación de una sólida nación a través de los 200 años posteriores a su Independencia que al año 2010 celebra.
La propuesta museográfica utiliza como recurso principal la presencia de imágenes lenticulares sobre el piso de la rampa de acceso a salas, potencializando el formato tradicional de montaje de exposiciones sobre muro. Al tener dos superficies de visión, se busca transformar la recepción común del espectador haciendo de su recorrido una experiencia multisensorial y multidireccional de más rica interacción. El guión curatorial en vertical (sobre muros) se verá así activado por el uso del material lenticular enriqueciendo la recepción del visitante mientras se desplaza ofreciéndoles representaciones cambiantes y progresivas sobre la biodiversidad natural del país; un mapeo del México precolombino, el México colonial, el periodo independentista y su desarrollo al México revolucionario; el México moderno y su desarrollo hacia el complejo mosaico cultural que compone su existencia contemporánea.
El devenir de un país ofrecido en dinámica lectura al rescate de su pasado, riquezas y tradiciones —recuperaciones vitales presentes al México integrado y sustentable del futuro. Terminado su visita a salas, la trayectoria del visitante será guiada de vuelta al punto de origen continuando sobre las rampas, ahora descendentes, hacia la plaza central del pabellón.
Cardinalmente el programa se distribuye de la siguiente manera: al Sur se encuentra la sala de exposiciones y los núcleos de bodegas y maquinaria. Al Norte el pabellón se integra al espacio público existente, Al Oste se localizan el restaurante, los servicios y las circulaciones verticales en planta baja y las oficinas en planta alta. En dirección Este, el programa se complementa con un auditorio para 600 espectadores que habrá de albergar actividades comunitarias diversas, así como un programa de eventos conmemorativos del Bicentenario de
3. La cubierta
Visión: Hacia un futuro sustentable México 2030
Tensada sobre una estructura metálica cuyo diseño seccionado está basado en las distancias reales entre las principales ciudades del país, una lona impermeable blanca cubre el pabellón en sus
La elección del blanco como color envolvente simboliza su fundamento en la esperanza compartida por un país liberado de la violencia, confiado en su lucha por ofrecer una mejor calidad de vida a sus habitantes. El estrato elevado que su estructura condiciona, confirma simbólicamente los objetivos e ideales de un país unido más allá de sus propios límites territoriales internos.
Sobre distintas y específicas secciones de la superficie envolvente del pabellón, los alcances del plan gubernamental, “País Sustentable





transparencia relativa | arquitecto: gabriel martínez
pabellón comisionado para entijuanarte 09
memoria descriptiva
El pabellón temporal que alberga la exposición distancia relativa se integra a la oferta cultural que entijuanarte 09 ofrece a sus visitantes en la explanada del Centro Cultural Tijuana. La estructura de
En consonancia con el guión curatorial el objeto arquitectónico se fundamenta en la transparencia “relativa” de la caja expositiva para tender nuevos significados y formas socio-dialógicas. Recuperando la noción de triple transparencia —histórica, mental y cósmica— que coexiste en la conformación de la identidad como en la arquitectura de acuerdo a Josep Muntañola[1], estas cualidades de transparencia pueden aplicarse tanto al movimiento como a la quietud; a la figura como al concepto; a la individualidad y a la colectividad; al interior y al exterior. Toda noción de diálogo social implica un tipo de transparencia y como resultado una manera de construir una identidad precisa.
Envuelto en piel traslúcida, el pabellón revela su transitoriedad entre capas definidas por transparencias históricas mostrando como piel exterior residuos de aluminio que invocan el polvo estelar.[2] La estructura portante metálica y la membrana sólida interior en secuencia de planos superpuestos incitan al espectador a poner en juego los procesos de percepción geométrica-relacional que permite la transparencia mental, propiciando una nueva conexión integral entre la plaza, el espacio expositivo y el contenido de la muestra. Completando la aprehensión espacial con la vivencia temporal es la transparencia cósmica aquella que nos permite reflexionar sobre la temporalidad de toda existencia —la vida de una estrella, un cometa o nuestra propia vida.
Concebido así, el pabellón se ofrece como un diálogo entre arquitectura, arte y sociedad que transforma el cuerpo expositivo en un “embrague entre territorio y socied
ad, a fin de entender la transparencia global como una interacción social que afecte a todos los sentidos del cuerpo humano y no solamente al sentido de la vista”.[3]
[1] Muntañola, Thornberg Josep. “
y. Barcelona: Ediciones UPC. 2004, no. 4. pp. 31- 45.
[2] Polvo estelar como el que se capturó en aerogel durante la misión espacial Stardust de
[3] Ibid. Muntañola. p 35.